Historias de Pjs olvidados - Lianchio

Lianchio

Blog de Lianchio Bloguera, BlogueTEA, Gamer, BlogueCocina, y más...

domingo, 8 de noviembre de 2020

Historias de Pjs olvidados


A Catlen le gustaba salir de su drudach, saliendo de la muralla, por el lado que daba al camino de salida de caravanas del Oeste. Era la salida más cercana a un pequeño oasis con unas pocas palmeras y una pequeña fuente.

Solía ir vestida de muchacho, para evitar las malas miradas por las costumbres locales, con la cabeza bien cubierta para que el fuerte sol no la quemara y a horas tempranas, cuando la salida y entrada a la ciudad era menor.

No sabia porqué necesitaba salir a mirar el desierto Calim a esas horas, cuando aún no asomaba el sol, pero hacia meses que algo la llevaba allí a observar el amanecer.

Su padre estaba demasiado ocupado con sus negocios en la ciudad para darse cuenta. Era un comerciante de sedas y especias con bastante éxito, y algo de renombre, lo que hacia que pudieran vivir bien en un buen sabbans. Su madre, una Sunita de Tethyr, siempre andaba atareada con asuntos de los pocos adoradores a esta diosa que había en la ciudad.

Tendría que regresar pronto, ya había iniciado sus primeras clases en religión y primeros pasos en seguir el clero materno. Como su madre le decía casi cada día al verla quitarse su kufiya "Tienes un rostro que solo una adoradora de Sune podría tener". Y era cierto, en Calimport era considerada una belleza rara, por su piel clara, sus ojos verde esmeralda y su pelo rojo intenso.

Aún era oscuro el día que llegó al oasis y vio movimiento sobre una duna. No sabía por qué pero sus pasos la llevaron lentamente a subir por la arena para ver quién estaba allí, arrodillado con dos dedos en su frente y mirando hacia el Este con la mirada brillante.

Un caballero, con dorada armadura y larga barba blanca la miró de reojo y con su mano libre la invitó a unirse a él. Catlen se arrodilló a su lado sin miedo, llevo dos dedos a su frente y miró donde él miraba.

- Cuando los rayos de sol salgan, lo primero que iluminarán serán nuestras frentes y nuestros dedos sobre ellas - dijo sencillamente. Catlen esperó junto a él, en su misma postura sintiéndose en paz y tranquila.

Cuando llegó el Alba, y la luz comenzó a llenarles, el caballero comenzó a musitar una plegaria.

"Divino Señor del Alba, sonríenos en este sacro amanecer. Que tus dones iluminen el comienzo de este nuevo día que dedicamos a llenar de esperanzas y prosperidad a quienes nos rodean. Nuestros corazones se llenan de tu gozo." El viejo paladín se giró levemente a Catlen y añadió. "Recibe en tu iglesia a tu nueva servidora, e ilumina su camino. Alabado seas, Lazhánder"

El anciano bajó los dos dedos desde su frente y la llevó a su espada. La descolgó de su cintura y se la pasó a Catlen con una inclinación y una sonrisa. Ella aún miraba el amanecer, como si fuera el primero que viera de verdad en su vida y tomó la espada casi sin mirar al anciano, sintiendo en su interior una nueva fuerza que ya no la abandonaría.

Así fue el Inicio y el Comienzo.
 


Divinia, Una Artista Incomprendida

- ¡No podemos seguir así!

- ¡Hay que hacer algo!

- ¡Esto es insoportable!

Poco a poco la Alcaldesa calmó los ánimos de los habitantes de su villa subiendo y bajando las manos desde donde les hablaba llamando a la calma. Cuando las exclamaciones de protesta bajaron, de gritos a meros susurros entre vecinos, siguió hablando alzando la voz.

- Tenemos que tomar cartas en este asunto, pero es un tema delicado. Se trata de uno de nuestros habitantes, aunque no sea el más querido. Pero sus padres lo eran, igual que sus abuelos y bisabuelos. Le debemos a ellos hacer lo posible por encarrilar su vida de forma adecuada. - Dijo mirándoles paseando la mirada por los más ancianos que aun recordaran de quien hablaba.

Los mayores de la villa asintieron a sus palabras pensativos, pero los jóvenes y más furioso levantaron de nuevo sus voces como protesta. Una de ellas se elevó sobre el resto y subió un par de peldaños para ser oída por todos:

- ¡Arruinó mi boda! Le indiqué que cantara una canción para celebrar nuestro amor y cantó sobre cómo me habían visto retozar con el hermano de mi prometido en los graneros. ¡Cosa que era totalmente incierta! - Dijo la interlocutora visiblemente ruborizada y mintiendo.

Otro habitante subió a su lado en los peldaños con enfado y añadió:

- Yo le pedí una canción de cortejo y le cantó a mi amada sus similitudes y parecidos con la cabra Lázara y que yo la amaba aún siento tan cabrona. - Exclamo el segundo protestante con evidente furia.

De repente mil historias sobre encargos y malentendidos empezaron a sonar en la sala de reuniones. Algunas voces se escuchaban más que otras.

- ¡A mi madre le dijo que si comía más podría explotar y habría que traer cerdos para que se comieran los restos!

- A mí me dijo que tenía unos bellos dientes rubios debajo de un bigote moreno - dijo una adolescente enojada.

- ¡¡En el entierro de mi hermano cantó una canción sobre que olía mejor muerto que vivo!! - dijo una voz al fondo.

De nuevo la alcaldesa movía las manos llamando a la calma y tardó en conseguirlo, todos tenían anécdotas que contar.

Una voz entre todas se oyó desde algún punto de la sala. Una voz que todos respetaban y que hizo que todos escucharan en silencio.

- ¿Y por qué no la enviamos lejos? En Crimmor está la Eterna Melodía, puede que allí puedan enderezarla un poco, y aquí estaríamos tranquilos un tiempo. - dijo la voz mientras acariciaba una cabra a su lado.

Todos guardaron silencio y luego miraron a la Alcaldesa.

- ¡Es una buena idea! Podríamos decir que le hemos concedido una beca de estudios en Artes y que durante 5 años deberá estudiar y permanecer en Amn. - por primera vez en la reunión la Alcaldesa sonrió.

Algunos vecinos asintieron conformes, otros aplaudieron y otros simplemente suspiraron felices.

Unos días más tarde Divinia, mediana artista, salía de Gambiton con una gran bolsa llena de sus instrumentos y cuadernos de música. Las gentes salieron a su paso a despedirla con alegría, lo que hizo feliz a la mediana.

- ¡Joder, como me quieren! - Pensó mientras tomaba el camino.

Esa misma noche en Gambiton hubo una fiesta por todo lo alto, festejando no se sabe qué acontecimiento.

Y así fue como a Amn llegó una mediana pelirroja, con una pandereta, una guitarra y un laúd en una de sus bolsas y cuadernos con letras de lo más peligrosas en otra.



Daniath AmaKeth

Daniath AmaKeth, Cartas y Viaje



Querida hija:

Nos alegró saber que habías llegado a Amn sana y salva pese a lo arduo y difícil del camino. Hiciste bien en unirte a una caravana de mercaderes a la salida de nuestro amado bosque. Tu madre y yo respiramos aliviados al recibir tu mensaje. 

En las ultimas semanas estamos acampados cerca del Río Unicornio, en espera de una misiva para reunirnos en breve con algunas autoridades locales. Esperamos ansiosos tus informes sobre la actualidad en la zona donde te enviamos, preocupante a ojos de nuestra comunidad.

Crece, aprende, estúdialo todo con ojos hambrientos, y no te fíes de nadie. Esta experiencia de paso a la madurez es lo mas valioso que podemos darte. Aprovéchala bien. Sabes a qué sitios acudir en caso de peligro o vicisitudes en tu camino. También te dimos algunos nombres de conocidos en la zona en los que puedes confiar.

Con cariño: 
                                                                                        Elithe AmaKeth



Daniath AmaKeth, Cartas y Viaje

 
Querido Padre:

Ya hice un reconocimiento superficial del terreno y la zona que me encomendasteis cubrir. Es bastante extenso y con muchos peligros incluso en los caminos más "tranquilos".

También pasé por Suldanessellar a conocer la ciudadela de los árboles. Efectivamente, tal como tus relatos decían, es un sitio hermoso y delicado, aunque sus gentes son muy esquivas y desconfiadas en su trato. Allí sería difícil entablar relaciones y amistades por el momento. 
 
Suldanessellar

En Athkatla sin embargo es todo al contrario. Es una ciudad fea, sucia y atestada de gentes, pero sin embargo son más dados a relacionarse con los desconocidos o entablar un diálogo. Me sorprendió la facilidad con la que se reúnen en un sitio llamado "Los Llanos" y se insultan con camaradería y hablan de cosas muy intimas a pleno grito. A mí me llamaron "Guisante" por las buenas. 
 
Athkatla

Finalmente encontré a un gentil que me paró en mi camino a interrogarme. De inicios parecía un elfo metomentodo y con poca educación, pero poco a poco pude ver que solo quería saber de mí y darme algún consejo útil para mí subsistir en la zona. Pese a tener varias insignias élficas por sus heroicidades en la batalla, me aconsejó de forma extraña para ser Ar-Tel'Quessir.  Parece que nuestro pueblo no se lleva bien unos con otros por esa zona, o este elfo es algún tipo de paria entre los de nuestra raza. Tendré que averiguar más sobre sus extrañas palabras.
 
Arthal

Espero que Madre, y el resto de la familia, este bien de salud. Intentaré enviaros nuevas brevemente.

Con cariño:


                                                                                                                 Daniath Amaketh








No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguir por Correo