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domingo, 12 de julio de 2020

Samara Selesar, Invasion Ilicida

Samara Selesar, Invasión Ilícida 

Samara mira sus notas e informes pálida y cansada mientras ordena las próximas guardias y patrullas. Los últimos días han sido duros, tras los ataques en el Claro de Eldat y las cercanías de Purskul la actividad ha sido frenética. Algunos hechos, aparte de la amenaza Ilícida la preocupan y tendrá que solucionarlos tras solucionar la amenaza (confía en ello).


Las reuniones han sido eternas, algunas fructuosas y esclarecedoras como la que de la Torre de Magia de Suldanessellar, otras frustrantes y agotadoras como la de los Aliados en Musgolito.


Sin duda, y de nuevo, son los aliados Enanos los que mejor han sabido reaccionar de forma rápida y sin problemas de egos. Tras estar presente en uno de sus Sepelios y haberles dado la bienvenida al bosque de Weldazh su respeto a esa raza solo ha podido reafirmarse.


Los primeros días tras los ataques los pasó en el Templo de Labelas, obsesionada con mirar los cielos en busca de naves y redoblando las patrullas de los Akh´Velahr en la ciudadela. 
 
 
Tras calmarse, asistir al Concilio y conocer todo lo que debe saber sobre esta amenaza, patrulló el Bosque y el Cuello junto a sus Akh´Velahrs o demás gentiles que quisieran ayudar. 


También pasa algún tiempo en la entrada de la ciudadela vigilando que nadie entre con larvas o amenazas en su cuerpo. Para ello, nada mejor que una buena descarga eléctrica. Las guardias de electrocución no es que sean de su agrado pero son necesarias.


La amenaza también le está dando una lección sobre caracteres de otros miembros del Pueblo gentil. Su padre siempre hablaba del Mago Real como un mago de mal carácter y desagradable. Samara en estas dekhanas está cambiando de idea por completo. Su entrega a la amena, formas y trato hacia los demás son todo lo contrario a lo que su padre le metió en la cabeza.


Samara firma el último informe recibido y aparta el trabajo. Se frota las orejas como cuando está muy cansada y se pone de pie pesadamente. Ya es tarde, tendría que descansar, pero prefiere pasar un rato tranquilo con la única persona que la conoce de verdad y le hará olvidar el cansancio.


Hasta la mañana, que vuelva al trabajo, a la espera de la inminente llegada de esos seres.


Samara Selesar, Invasión Ilícida (2º Parte)

Tras los dos primeros encuentros (Boda y Crimmor) empezaron a llegar las noticias e informaciones. A cuenta gotas, inicialmente, pero finalmente todo que se sabía de estos seres fue revelado.


La primera subida a esas naves fue rápida, caótica pero fructífera. Conseguimos sacar algo de ella que por mucho que me expliquen no consigo entender, para eso están los eruditos


Luego el peligro llegó al Weldazh. Los Ilícidos estaban buscando algo en nuestras tierras. Dos zonas estaban siendo exploradas por estos seres y a las dos tuvimos que ir a hacerles frente junto con los aliados que nos dieron su apoyo.

En la primera Misión, los Ilicidos se llevaron lo que buscaban transportándolos por sus portales. Aun así el combate fue sangriento, casi creímos que no saldríamos sin vida. Gabriela, Erven y yo pudimos terminar con los últimos de ellos y ayudar al resto, herido, a recobrarse.

El Guardián de las Ruinas elficas nos dio la localización de la segunda ruina.




Primero Loreliel y yo, como Sauliak, mandamos a parte del Ejército a proteger las segundas ruinas. Cuando el grupo llegó ya habían montado un campamento en la superficie.


Después el grupo de misión bajo a buscar el segundo artefacto que los Ilicidos querían. Los elegidos por el Guardián éramos tres en esta misión. Sin la mano de uno de ellos, no podría haberse sacado la Llama del fuego mágico.




Tras conseguir la llama, llego el ataque. Nuestros soldados desde la superficie y nosotros desde las profundidades les hicimos frente. Lamentablemente era más importante llevar la reliquia a un lugar a salvo y muchos de nuestros soldados perdieron su vida protegiéndonos.



Una vez la Llama estaba en nuestro poder, los Ilicidos centraron sus intereses en otras zonas y nos dieron el descanso para poder despedirnos de nuestras perdidas y custodiar la reliquia.



Tras un leve respiro, los planes, informaciones y urgencia volvieron. Estos seres abandonan nuestro territorio, y no podíamos dejarlos marchar para que volvieran en el futuro y por sorpresa. Todos los aliados unimos nuestras fuerzas y nos organizamos en eternas reuniones.


Erven y yo fuimos a la batalla en la llamada nave 1, junto a la Piedra Lunar. Terminamos heridos y cansados. Erven perdió una mano, pero gracias a la intervención pronta de la sanadora le volvió a crecer en unos días. A mí me hirieron gravemente, pero mi complexión fuerte hizo que en poco tiempo no tuviera secuela alguna.

Después supimos que todas las misiones en las demás naves fueron igualmente exitosas.



Ya solo quedaba honrar a todos los perdidos en esta guerra. Y vigilar los cielos para que no vuelvan a parecer más seres como estos.


Aunque, como la paz nunca dura mucho, el peligro esta vez vendría de otro sitio. Pero esto es ya otra historia.

*Samara cierra su Diario personal, dando por terminada esta época de su vida al que tanto esfuerzo dedicó y en el tantas vidas vio apagarse*

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