Visita en El Rocío

Visita al Rocio

Visita en El Rocío – Esta era una visita que hacia muchos años que quería hacer, décadas. No porque sea especialmente creyente, ni porque me llame Rocío. Ni por promesa o devoción. Sino por herencia familiar y conocer un lugar que a los míos atrae tanto.

Mis abuelos nacieron y se criaron en el Coto Doñana. En chozas típicas de la zona, entre los pinos. Tras casarse se instalaron por alguna razón en mi ciudad. Y allí se unieron a la Hermandad del Rocío de El Puerto de Santa María. No podría deciros ni en qué año, pero esta foto no es ni mucho de los primeros años en los que hicieron el camino, pues ya estaba en la foto mi madre. Junto al tambor, de rodillas mi abuelo, al que no conocí. El resto de la familia está entre los demás.Visita en El Rocío

De una familia rociera, con muchas Rocios en la familia, algo tendría que haber heredado aparte del nombre, pero no tengo casi recuerdos del Rocío. Y la última vez que fui era muy pequeña, hace más de 30 años. Por eso tenia curiosidad, y hacia tiempo que quería acercarme a conocer la ermita, ver a la virgen en vivo, y los lugares que mi madre tanto añora.

Y como mi salud me impide hacer planes, las cosas surgen en el momento y sin pensar. Como ayer Sábado que simplemente pensé «Vamos al Rocío» y así empezó todo.

Menos mal que nuestro enano estos planes improvisados y repentinos le encantan. Podemos contar con él para estas cosas. Y sin más preparativos que bebidas para camino y algún entretenimiento para matar el tiempo nos pusimos en camino. Dos horas y media de coche, una aventura descubriendo «montañas» (simples cuestas) bosques, pueblos y mucha carretera.Visita en El Rocío

Llegamos a medio día, y aparcamos casi a puerta de la ermita, para no conocer el sitio las indicaciones fueron perfectas. Lo primero fue entrar a ver la virgen, pero estando terminando una boda decidimos pasear un poco por el paseo del Mirador de la Marisma, ver los campos, las marismas (secas en esta época), caballos paseando en los pastos y mucho verdor.Visita en El Rocío

Tras visitar la capilla de exvotos y dejar una vela por los que se nos fueron y amaban el lugar, fuimos a ver a la virgen. Aunque mi marido no es creyente en estas cosas, y al nene simplemente le importan un bledo pues no entran en los temas de interés para él, era una visita obligada. Aún así me «jarte» de hacerle fotos delante de la virgen, le hice mandarle algún besito de parte de la abuela y el abuelo y disfrutamos de algunas canciones que algunos peregrinos le dedicaron.Visita en El Rocío

Luego, tras un almuerzo, paseamos un poco por la aldea, hicimos algunas compras de recuerdos para la familia y amigos. Merendamos y descansamos en una terraza junto a la puerta de la ermita. Y pasamos el tiempo conociendo el lugar.

Y de nuevo, para despedirnos, entramos a ver a la virgen y de nuevo hicimos el camino a casa. Terminamos cansados, pero contentos con  la aventura y la experiencia. Puede que tarde otros 30 años en volver, o no vuelva nunca. Pero me saqué una espinita que tenía clavada, conocer El Rocío.

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Lianchio

Hola, me llamo Rocio y vivo en Jerez de la Frontera, Cádiz (España). Dedico mi tiempo a mi familia, mis blogs, a juegos y mi hogar. Conviviendo con el Autismo y el Asperger, Pensionista y Friki.  Bienvenidos a mi Blog.

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